lunes, 23 de abril de 2007

MALOS HUMOS





El hábito de fumar o tabaquismo se debería considerar una enfermedad que no solo la padece el que fuma, sino la personas que lo rodean y que como mínimo se llevan sus malos humos puestos encima. El olor del humo del tabaco impregna todo a su alrededor, la ropa, el pelo, las cortinas, alfombras, es decir, todo, no se salva nada, incluso te impregna hasta el paladar. No hay pasta de dientes, colonia, suavizante, champú, etc, que pueda tapar el olor que dejan los cigarrillos al quemarse.

¿Quién no ha tenido que lavarse de nuevo el pelo, o toda la ropa que ha llevado a un bar? Si con la ley del tabaco alguna de nosotras había esperado no llegar a casa con la sensación de oler como en la noche de San Juan, es decir, de oler a pincho moruno calcinado, va mal.

Cuando se padece una adición, no se quiere ver los perjuicios que tiene para nuestra salud, y para los que están cerca, que involuntariamente la padecen. Quizás lo único que se nota es el olor. Este efecto solo lo detectan y lo padecen los no adictos; pero con un simple lavado, se quita.

Pero no todo es tan fácil de lavar como la ropa. ¿Cómo podemos lavar los pulmones, y el corazón, que es el más dañado, y el resto del interior de los fumadores activos y pasivos? La única manera y la opción más saludable es no empezar a fumar o dejarlo lo antes posible.

Para esto se necesita atacar el tabaquismo desde diferentes frentes:

  • Que se eliminen las sustancias adictivas que las compañías tabacaleras añaden a los cigarrillos para que la adicción sé producta rápidamente.

  • Que desaparezca toda publicidad de tabaco, tanto en prensa, radio, televisión, cine y de cualquier evento deportivo o de cualquier otro tipo.

  • Que se evite la aparición de personas fumando en los medios audiovisuales, como cine, televisión, video-juegos, etc.


  • Que no se pueda fumar en ningún lugar público cerrado, incluidos todos los bares, restaurantes, discotecas, etc.


  • Y la última y no por eso la menos importante, la educación por una convivencia más sana.

Si todo esto se llevase a cabo, ya no llegaría a casa con los pulmones sucios y apestando a tabaco, terminando por fin con esos malos humos.



No hay comentarios: